Tocar una estrella
- Anna M.

- 30 abr 2019
- 4 Min. de lectura
Un escrito guardado en el baúl de los recuerdos: lo escribí hace unos cuantos años... era una persona diferente, y estaba ante uno de los cambios más importantes de mi vida, sin saberlo..
Me quedo con la reflexión final; aunque tengo que decir que leer esto al cabo de los años, me ha hecho gracia. Lo comparto:
"Jornada de reflexión... y es que una caminata de 3 horas y media, solecito, playa, brisa marina... dan que pensar...
Siempre he pensado que las personas merecen una segunda oportunidad, siempre y cuando lo merezcan de verdad..
Me cuesta confiar, pero cuando lo hago, lo doy todo; un error del cual aprendo cada vez, y del que cada vez me cuesta más recuperarme cuando me equivoco...
Y es que me merezco una sonrisa sincera, una mirada brillante, unas manos cálidas, un abrazo amoroso y... unas palabras desde el corazón... sin excusas, sin esperas...
No creo en la felicidad extrema, creo que la vida se compone de pequeños momentos, sensaciones, cositas que te hacen sonreír, y olvidarte de todo, aunque sea por un momento..
Pero a veces, necesitamos más... necesitamos emociones fuertes, necesitamos arriesgarnos, necesitamos cambios... que nos saquen de la rutina, del día a día... necesitamos personas, que nos alegren el corazón con su sola presencia... y cuando ves que esas personas se acercan, es como si el tiempo fuera más lento.. como si las ganas se convirtieran en eternas... como si estuvieras a punto de tocarlas con los dedos...
El tiempo pasa... pasan los días, los meses, hasta puede que unos cuantos años... pero la ilusión y las ganas, son las mismas que el primer día... y ves que todo sigue igual, que nada ha cambiado.. Pero en el fondo, sí hay una cosa que ha cambiado: tu forma de ver las cosas, la tranquilidad de saber que tal vez nos estamos engañando; nos dejamos deslumbrar por palabras y no hechos...
Por primera vez en mucho tiempo, me estoy empezando a rendir... a no querer esperar... a desear ser feliz sin esperar nada de nadie...
Estoy cansada de desear las cosas, de que los sueños no se cumplan, de esperar cosas y momentos que tal vez no lleguen nunca... de arriesgarme a decir las cosas que siento... no sirve de nada ya...
Estoy cansada de esperar, y una vez más, me rindo...
Con los sentimientos es difícil controlar, pero no es imposible...
A partir de ahora, dejaré que la vida me sorprenda, sin ilusionarme por nadie... sólo así evitaré que tal vez me hagan daño... Reconozco que no es lo mejor, pero sí lo que ahora necesito..."
Después de leer este escrito, me permito acabarlo como es debido, y acorde a cómo me siento en la actualidad.
Año 2019: La vida son momentos, etapas... y actualmente, puedo decir que estoy ante un cambio; una transición que no sé a dónde me llevará, y tampoco quiero saberlo... pero sí sé que estoy donde quiero estar, elegir el camino más adecuado para mí, hacer lo que siento, lo que me hace vibrar; continuar en la senda de lo que soy, y lo que siempre he sido en esencia.
Siento como si estuviera a punto de llegar a la cima de una montaña, esa extraña sensación de cansancio al saber que estás a punto de llegar a la meta de alguna carrera, mezclado con la satisfacción de conseguir algo que te ha costado mucho lograr, y que tu recompensa está ahí mismo, aunque a lo mejor ésta es una falsa ilusión y siempre ha estado dentro de uno mismo...
¿Alguna vez habéis tenido la sensación de estar a punto de tocar una estrella? Cuando era pequeña, me gustaba mirar las estrellas en el cielo, observarlas durante un largo rato, la luz que desprendían, su tamaño, su intensidad; me preguntaba qué era lo que las aguantaba ahí arriba, y qué era lo que las hacía especiales... Mi curiosidad y inocencia de niña me hizo pensar un día qué se sentiría poder llegar a tocar alguna con la punta de mis dedos... ya sabéis, esa sensación de que parecen más cerca de lo que realmente están... ¿sería como una descarga eléctrica? ¿serían suaves al tacto? Sentía que a lo mejor, poniéndome de puntillas, estirándome un poco más... podría llegar a tocarlas... o que con algo de suerte, a lo mejor cuando fuera mayor y más alta.. Inevitable que se me escape una sonrisa al pensarlo... después de leer algo de astronomía y entender que estamos a años luz de cualquier estrella, me ha hecho pensar en lo mayor y sabia que me siento, comparada con aquella niña... Reconozco que hoy he tenido la extraña suerte de "sentir" más cerca esa estrella... el cómo no importa... y como si de un sueño se tratara, simplemente cerrando los ojos.
Como si de un cambio de estación se tratara, siento que empiezo una nueva etapa sintiendo eso, y dejo atrás todo lo que me supone un peso, un obstáculo que me impide avanzar: personas, miedos, lugares, sensaciones... incluso puede que más cosas... pero me siento bien al hacerlo.. porque sé que ahora me daré el permiso de brillar todavía con más fuerza. Porque dentro de mí, aún conservo esa niña, aunque a veces me empeñe en mantenerla escondida... aún conservo esa ilusión por saber e intuír que cada día estaré más cerca de poder tocar esa estrella; estaré más cerca de apreciar esas personas que decidan acompañarme en la Vida, y de las nuevas que están por venir; de esos sitios y lugares desconocidos que me quedan por descubrir; de esas sonrisas que me quedan por regalar; de esas ilusiones que me quedan por cumplir; de esos amaneceres que me quedan por ver; de todo lo que puedo mejorar en mí... continúo pensando en esas mil cosas nuevas que nunca dejarán de sorprenderme, aunque sean a través de un sueño en forma de estrella.
Anna ;)






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