- Anna M.

- 5 jun 2019
- 1 Min. de lectura
Equivocarse es fácil... a ojos de los demás, todavía más... pero ser conscientes a nivel individual de cómo podemos integrar un error (pequeño) no es tarea fácil, sobre todo cuando concierne a otra persona.
Personalmente, soy muy autocrítica y puedo llegar a auto flagelarme mucho... mi afán de perfeccionismo es tal, que durante mucho tiempo me ha impedido ser más yo.
Con el tiempo he aprendido que está bien equivocarse, porque gracias a eso podemos rectificar y ser conscientes sobre cómo mejorar... doy gracias a mi imperfeccionismo: ése que me hace ser más yo cada día... y es que no hace falta ser perfecta para sentirte extraordinaria.
Pero en caso de errores "grandes", recomiendo contar hasta cien, de 10 en 10 y contar hacia atrás... respirar profundamente, intentar arreglarlo, siendo responsable, empático, coherente y sin perder las pocas neuronas que nos quedan... y sin pensar que valemos menos por no ser lo que la otra gente espera de nosotros...
Equivocarse es muy fácil... rectificar cuesta más... y dicen que es de sabios... yo prefiero pensar que me hace ser más humana... así que... espero equivocarme más veces.... pero no muchas....
Anna ;)



